26 junio 2017

Capitulo VI: Quito

Y este si que es nuestro último día del tour por el Ecuador. 

Salimos de Otavalo, llegamos a la terminal de Carcelen en Quito, de ahí tomamos un autobús que nos dejaba en Quitumbe para dejar en el guardamaletas nuestras mochilas gigantes, y poder entrar en Quito más cómodamente. Perdimos unas horas, vamos un follón.

Luego ya nos sabíamos que es lo que teníamos que hacer con el trolebús, que agobio. 

Bueno, nos fuimos a la librería Abya Yala, ese era nuestro primer plan. Nos quedamos como 3 horas viendo libros, y con la pena que no me llevé ninguno de construcción tradicional indígena que es lo que yo quería, (si es que no existe, deberíais hacer uno), me llevé a casa unos cuantos libros la mayoría de género o incluso de arqueología en la amazonia.

Era un día bastante frio, de bastante lluvia, asi que en la librería se estaba bien. Pero bueno, luego teniamos que visitar algo del casco antiguo de la ciudad.

La verdad que nuestra vuelta fue bastante corta, como hora y media. Y si, Quito tiene edificios muy bonitos, pero estábamos como que ya no nos apetecía o nos agobiaba por ser grande y llena de gente, y nos apetecía volver al Puyo.

Y por rememorar, la vuelta en autobús a no se que cerro, porque nos subimos sin pensar en el primer autobús que pasó pensando en ir a Quitumbe, y acabamos en un descampado de un cerro; menos mal que nos deshicimos el viaje y volvimos a la misma parada a pillar el de verdad. Un poquito de turismo de cerros, jaaa.


Y eso hicimos, rumbo a quitumbe y salir relativamente rápido hacia el Puyo, aunque llegáramos de madrugada.




















































Policias en cacharro molón,  me parto si los veo así por acá








































































Mencantan las gárgolas, en mi casa me pondré unas cuantas






















































Y este fue nuestro pequeño viaje por la sierra Ecuatoriana, nos ha faltado conocer la costa, me ha faltado ascender algún volcán, y como siempre en todos los viajes nos ha faltado plata y tiempo, porque siempre esta muy bien conocer todo un poquito más.



Como ya os dije, me encanta vuestra biodiversidad, tenéis mucha suerte, espero que cuidéis todo mucho, que es necesario. Aquí en España hoy día se está quemando todo, los únicos bosques que quedan, y es de llorar, a mi me hace llorar.


Y como siempre, me encanta el nomadismo. Espero que a Andrea le haya molado, te tienes que hacer tu  un viaje en este plan, tu sola; porque es muy distinto y mola bastante. Yo ya estoy pensando en el mío.



Regresemos al Puyo, a despedirnos de verdad



Y voy a hacer un pequeño paréntesis, para enseñar algunas cositas que vimos en Quito los primeros días de entrar en el ecuador, cuando nos acogió tan bien Tania y su familia, estaremos muy agradecidas de empezar la aventura así.



















Quito, Ecuador
15 de Mayo de 2017

22 junio 2017

Capitulo V : Otavalo

El viaje a Otavalo, ya era casi casi nuestra despedida del Ecuador, nos daba mucha pena. 

Otavalo es una ciudad de la provincia de Imbabura, y estamos ya en el norte de la sierra. Queriamos ir básicamente para ver el mercado, y algunos paisajes de los alrededores que nos habían recomendado.

Tuvimos suerte de compartir un taxi con unas Irlandesas creo, hasta la estación de donde sale el bus. Así no nos hacemos agobios por Quito, y ahorramos tiempo.

Llagamos a Otavalo, almorzamos de camino a buscar el Hostal. Unas acelgas como plato, mmm, hacia años luz de no comer un plato de solo verduras.... Y el Hostal, muy bonito, y muy majos; con desayuno y todo.

Es sábado y hay mercado, Otavalo es en si una ciudad-rastro, muy loca, no sabes por donde empezar, y seguir... Nos pegamos buen rato dando vueltas, y comprando, lamentablemente para nuestros bolsillos.
Por lo menos me había estado cuidando un poco de gastar, durante los meses anteriores.

Después de la locura mercadillo, quedamos a tomar algo con Julio y su amigo Pato, así nos enseñaban la vida de la noche otavalesa. Unas charradas después estuvimos en una fiesta de música, pero que ya había acabado el concierto al entrar, aunque bailamos un montón. La verdad que Andrea y yo eramos, algo raro en esa fiesta, pero hemos de decir que lo pasamos bastante bien.





Por la mañana, incluso antes de que llegara el chuchaqui, y practicamente sin dormir fuimos a visitar la laguna de Cuicocha, otra caldera de volcán, y realmente bonita, aunque estábamos bien cansadas, y el día no acompañaba, así que nos retiramos al hostal a echar la siesta . 

Lo siento Israel, tu recomendación de la cascada de Peguche, tendrá que ser para cuando regresemos al Ecuador.







































































































Decidimos quedarnos a dormir tranquilamente, y omitir el dormir en Quito, que no nos molaba nada la idea. A la tarde nos invitaron a probar el Cuy, que era prácticamente de los platos que nos quedaban de probar en el Ecuador, y habíamos estado retrasando, por cuestiones económicas. Así que todo bien, por Otavalo. Lo pasamos bastante bien, y a pesar de dejar el turisteo que llevábamos haciendo esas semanas, necesitábamos una despedida así.


Decir que este viaje nuestro se nos acababa, y lo que habíamos visitado era la sierra de Ecuador, y nada tiene que ver de Loja a Otavalo, que es a donde hemos llegado.
Cada paisaje es distinto, y cada gentes son distintas. ME ENCANTA la multiplicidad de ecosistemas que tiene el Ecuador. Todo ello.
Aysss, con cuantas ganas de más me he quedado.


Un saludo a la gente del hostal que nos atendieron tan amablemente, y a Julio y a Pato, que nos sacaron de paseo y nos tuvieron entretenidas por el lugar, muy agradecidas. Espero que todo os vaya bien; Gracias, gracias






Otavalo, Ecuador
13,14 de Mayo de 2017


21 junio 2017

Capitulo IV: Latacunga

Llegamos a Latacunga ya de noches, y al día siguiente queríamos madrugar para ir a visitar Quilotoa. Así que no nos dimos mucha vuelta.



LAGUNA DE QUILOTOA

Después de una mala experiencia en el autobús, en que nos choricearon el celular de Andrea, llegamos a la Laguna. Por lo menos tenemos la suerte de encontrarla despejada, y bonita.
Bajamos, subimos y regresamos a Latacunga. Con más tiempo me hubiese gustado poder dar la vuelta al cráter, pero no llegamos al primer autobús.

Esta laguna, aunque tenga aspecto similar, no es comos los ibones que conocemos, es una antigua caldera de un volcán, con mucha profundidad, y de aguas esmeraldas. 


















































































Luego nos dimos unas vueltitas por Latacunga, aunque he de decir que nos agobiamos un poco con el trafico entre las calles estrechas. Y contratamos un tour para el siguiente día, para visitar Cotopaxi. Bastante caro, la verdad, como estábamos acostumbradas a hacer las cosas a nuestra bola; pero era la única manera de acercarse.





Cotopaxi

Lo primero que nos llevan es a un piedro de tremendas dimensiones, que está en medio de los planos. Este había sido arrastrado por la fusión de los glaciares al erupcionar el volcán.
No pude evitar subirme al piedro, y si, tengo que cambiar las suelas de mis botas.











¡CIMA! Jaaa

















La verdad que no es el mejor de los días, y eso que tenía muchas ganas de verlo bien, porque este volcán de 5897 msnm activo todavía, tiene un cuello de seracs bonitisimos. Precioso es el hielo.


Nos llevaron a dar una vuelta alrededor de la laguna, para que a la gente no le pegara chuchaki de montaña por la altitud.
Y ya subimos por un camino sin complicaciones hasta el refugio, que es hasta donde se puede subir, no mas.
El lugar es bonito, y el suelo si esta vez era como cuando estuve en el Antuco. 






















































PRECIOSO cuello e hielo, se me abren a tope los ojos.














Sin ser igual, me recuerda al billete de 1000 pesetas

























Luego ya bajamos, a comer un almuerzo, aun sitio que estaba cerca, y ya nos llevan de vuelta al hostal.































Latacunga







































































Y ya después de todo, nos pillamos una autobús a Quito para ver a Cristina que ya se marcha a su País, y queríamos despedirnos de ella.
De echo ese capitulo lo voy a omitir, porque no hicimos nada más que llegar, agobiarnos con los transportes, llegar al hostal, ubicado en un sitio de mierda, entre bares; pero por casualidad estábamos cerquita de ella, y se pasó mientras cenábamos nos contamos las ultimas, y nos despedimos, y nosotras ya a la mañana siguiente pusimos rumbo a Otavalo.


Te echamos de menos Cristina, mira que eres mala. Jajajaja
Espero que todo vaya bien por tu país. 









Latacunga, Ecuador
10 y 11 de Mayo de 2017